Me crié en Hick
ory Hill, el hogar de mi familia en Virginia, donde a menudo nos visitaban veteranos de la fallida invasión de la Bahía de Cochinos.
Mi padre, Robert F. Kennedy, que admiraba el valor de esos excombatientes y sentía una culpa abrumadora por haber puesto a los cubanos en peligro durante esa invasión mal planificada, asumió en persona la responsabilidad de encontrarles casa y trabajo, e incluso facilitó la incorporación de muchos de ellos a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Cuando yo viví en Cuba (enero de 1978 a diciembre de 1984)…en Cuba no había ricas señoras viudas de empresarios…ni de grandes ni de medianos ni de pequeños. Ni herederos de grandes consorcios privados…No había gente viviendo de las rentas, o de sus depósitos.
A más de 41 años del golpe de Estado de la Fuerzas Armadas chilenas, las víctimas de la dictadura cívico-militar se movilizan de manera resuelta y decidida para exigir justicia, verdad, reparación y el derecho a una indemnización justa y adecuada en conformidad a las disposiciones internacionales en la materia de Derechos Humanos. Una gran parte de ellas tienen, hoy, 65 años. 




El Informe de Seguimiento y Monitoreo de la Explotación Sexual Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes en Chile (2014), fue presentado por la ONG Raíces, la Corporación Paicabí, y representantes de ECPAT Internacional (End Child Prostitution, Child Pornography and Trafficking of Children for Sexual Purposes), la red mundial de organizaciones y personas dedicadas a combatir la explotación sexual infantil. Para quienes atienden a las víctimas de este flagelo, las medidas de prevención en Chile son insuficientes.