Videos, la guerra tonta

Parece increíble que una reforma tributaria – como la propuesta por el actual gobierno – que no toca al capital financiero, a la minería y a los bancos, y sólo tibiamente pretende terminar con el FUT en un largo período de cinco años, haya provocado una “guerra tonta”. En un comienzo, parecía que la derecha y los ricos no iban a armar un escándalo – al fin y al cabo, muchos de los concertacionistas son tan o más neoliberales que la derecha dura, y todo indicaba que, como en su anterior mandato iba a reincidir en las promesas incumplidas – y, como siempre, en las luchas entre las dos castas – Concertación y Alianza – jugaríamos a las cachetadas del payaso a las cuales nos tienen acostumbrados desde hace 25 años. Sin embargo, no es el texto de esta moderada reforma tributaria la que ha desatado la guerra sino, simplemente, una estrategia de la derecha, ayudada y avalada por los empresarios para salir del aislamiento al cual estaría condenada por un largo tiempo.

 

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Las AFP en fácil

Uno de los mayores saqueos al patrimonio económico de los trabajadores chilenos, realizado durante la dictadura y validado por los gobiernos de la Concertación, fue la creación de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones), que son instituciones financieras privadas que se encargan de administrar los ahorros previsionales de los trabajadores. Durante la dictadura, el economista José Piñera –hermano del ex presidente Sebastián Piñera- impulsó la creación de las AFP como un negocio fácil y sumamente lucrativo para los grupos empresariales, y más encima sin que éstos tuvieran que arriesgar ni un solo peso de sus bolsillos en el negocio. Para echar a andar la nueva pulpería tendrían a su disposición el dinero que durante años los trabajadores habían ahorrado para su jubilación. Obviamente los trabajadores nunca fueron consultados si estaban de acuerdo con que un grupo de empresarios lucrara con sus ahorros, pagándose millonarios sueldos los accionistas, gerentes y directores de las AFP mientras ellos recibían pensiones miserables. Pues bien, este y no otro fue el origen ilegítimo de las famosas AFP.

 

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