Las sociedades que se mueven sobre la base de los principios de maximizar la utilidad, excluir, competir y desechar la integración humana, difícilmente dejan espacios neutros o ajenos a sus influencias en otras sociedades o actores, lo cual incluye hasta quienes rechazan esta doctrina, porque la economía neo liberal aplicada en gran escala y en amplias zonas, obliga a funcionar como la física de la temperatura, inevitablemente los cuerpos con temperatura diferente, terminarán igualando la temperatura del medio ambiente que los rodea. Los ejemplos se ven en China, Rusia y otros países con más o menos énfasis. En Chile también es así, porque los propios connacionales han cedido soberanía a las potencias para que intervengan la economía y las finanzas a sus anchas a través de los TLC, reducción de aranceles, acuerdos bilaterales y el reciente TTP (Trans-Pacific Strategic Economic Partnership), que entrega más intervenciones, una muestra de la cobardía de los líderes para enfrentan los desafíos en contra del pueblo y no junto al pueblo, como debe ser.
El presidente uruguayo José Mujica dijo el miércoles que consultará al próximo gobierno, que asumirá en marzo de 2015, sobre la llegada como refugiados de seis presos de Guantánamo, una decisión que anunció en marzo y ha generado polémica en el país.

La novela ilustrada chilena, Al sur de la Alameda, de Lola Larra y Vicente Reinamontes, publicada por Ediciones Ekaré Sur, acaba de ser elegida como uno de los mejores libros para niños y jóvenes del año por la Internationale Jugendbibliothek de Munich.
En gran medida, en Sudamérica, se plantea una disputa entre el estatismo, intervencionismo y garantismo jurídico, y un poder antiestatista, neoliberal y privatista. Sin embargo, por ejemplo, en materia de política energética (pude haber dicho financiarización [FMI – Club de Paris], industria bélica etc.), se requiere de estos poderes para la estructuración y el funcionamiento de los servicios. Me pregunto entonces, en este escenario de contradicciones y coerciones, ¿es posible la emancipación social?
¿Es el escándalo político-empresarial-tributario en el que están involucrados los altos directivos del grupo Penta sólo un episodio más en la saga de derivas antidemocráticas de la política chilena? ¿Quedará como un “affaire” banal para hacer correr tinta y declaraciones televisadas en los medios?
La ministra en visita suplente de la Corte de Apelaciones de Santiago, Teresa Figueroa Chandía, dictó sentencia de primera instancia en la investigación por el delito de malversación de caudales públicos en la adquisición de tanques Leopard para el Ejército, a mediados de la década de los noventa.
La Corte Suprema y la Corte de Apelaciones de Santiago dictaron sendas sentencias en contra de ex agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) por delitos de secuestro calificado de víctimas que pasaron por el centro de detención clandestino de Londres 38.
El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, dictó condena por el homicidio calificado del mayor de Ejército Mario Lavanderos Lastete, ilícito perpetrado el 18 de octubre de 1973, al interior de la Academia de Guerra.