
Hacia la mitad de agosto, Obama habló del “cáncer yihadista”, declaración que fue seguida por una nueva retórica apocalíptica desde el mismo centro del Pentágono. Una “amenaza nunca antes vista”, de “proporciones incalculables” pone en riesgo la civilización, dijeron los voceros del terror. Los discursos que sucedieron a los atentados a las Torres Gemelas se repiten recargados y amplificados. Lo que ha detonado esta nueva campaña del terror, que no oculta preparativos bélicos a gran escala por todo el Oriente Medio, ha sido la imagen de la decapitación del periodista James Foley por un yihadista del Estado Islámico (EI). Fue esta imagen, difundida en un video que circuló profusamente por Internet, la que gatilló la histeria en el corazón de Washington.
Leer más