
Como a las seis y media de la mañana del 11 de septiembre, Allende es informado en la residencia presidencial de Tomás Moro 200, mediante una llamada urgente del subdirector de Carabineros, general Jorge Urrutia, que se ha producido el alzamiento de la Marina en Valparaíso. De inmediato el Presidente pone en alerta a los miembros de su escolta, y a las 7: 15 abandona Tomás Moro, conducido y protegido por su guardia personal que, formado una caravana de cinco vehículos, se dirige a toda velocidad a La Moneda. A las 7:30, con su fusil Kalashnikov AKSM al hombro (1), el Presidente ingresa al antiguo palacio de Toesca, a ocupar se puesto de mando y de combate. Es así como Allende acude a su cita con la historia, que será también su encuentro con la muerte.
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