Pensaba, estimado lector, hacer algunos comentarios a propósito de la nueva campaña del expresidente en tierras españolas, pero la agresión y matanza indiscriminada que una vez más el Estado israelí practica contra el pueblo ‘palestino me lo impide. Y digo, me lo impide, sobre todo, por la dolorosa pasividad y complicidad de los así llamados poderes internacionales, empezando por los poderosos medios de comunicación occidentales dichos “libres”. Ahora, la tragedia del avión malasio en tierras ucranianas servirá para distraer un poco la vista sobre el nuevo ataque israelí. Lo que más molesta sin duda es la ráfaga de desinformación permanente de la que somos víctimas. Sea por nuestra televisión, medios escritos o por la llamada prensa internacional. Es lamentable. Todo ello hace un llamado urgente a la necesidad de conformar un periodismo alternativo, una comunicación alternativa e independiente que nos permita a nosotros, ciudadanos de a pie, acceder a los ingredientes informativos suficientes para poder emitir juicios con un cierto discernimiento reflexivo. Y, no solamente, como ahora, teleguiados, por la última imagen, la última mentira o el ultimo engaño fotográfico o discursivo. Lo que se siente y duele, vuelvo repetir, es la pasividad. El silencio antes este nuevo ataque.
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