
Durante el último y breve gobierno de Perón (1973-1974), después de su retorno del exilio, los sectores de izquierda de la Juventud Peronista sostenían como explicación para su difícil comunicación con el veterano líder argentino y su opción por políticas que adscribían al peronismo ortodoxo, la llamada “teoría del cerco”. Esta “teoría” explicaba que, en tanto Perón se rodeaba en su entorno íntimo de figuras de derecha como su Ministro de Bienestar Social, José López Rega o su esposa Isabel, entre otros personajes, no se podría establecer una auténtica comunicación con los sectores de la izquierda peronista. Cuando una comunicación efectiva, alejada de las malas influencias se produjera, el proceso político peronista recuperaría su auténtico sendero “revolucionario”. Para decepción de muchos, el desarrollo posterior de los acontecimientos indicaría un rumbo distinto al imaginado entonces por la izquierda peronista.
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