A partir del 7 de abril de 1994, en un intervalo de menos de tres meses, cerca de un millón de ruandeses —la cifra exacta queda por determinar— fueron exterminados porque eran tutsis o se suponía que lo eran. Pero también hay que agregar el asesinato de decenas de miles de hutus moderados. Por supuesto, hubo un genocidio, es decir, la destrucción planificada de una colectividad entera por el asesinato masivo, cuyo objetivo era impedir su reproducción biológica y social.
La Presidenta Michelle Bachelet, junto al ministro de Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Peñailillo, firmó el decreto que nombra a tres delegados presidenciales que se harán cargo de los procesos de reconstrucción en la zona norte, afectada por el terremoto del 1 de abril, y en Valparaíso, afectado por un incendio sin proporciones desde el pasado sábado.

La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados aprobó el artículo 1 de la Reforma Tributaria, que establece la eliminación del Fondo de Utilidad Tributaria y el aumento del tributo de las empresas del 20 al 25%.
El gobierno y la oposición venezolana destacaron ayer, por separado, el respeto y la tolerancia mutuos para avanzar en el diálogo de pacificación, al concluir en los primeros minutos de este miércoles un segundo encuentro entre ambas partes, durante el cual se alcanzó una serie de acuerdos.
Las diputadas comunistas Camila Vallejo y Karol Cariola informaron que presentarán una iniciativa legal que busca terminar definitivamente con los vacíos que permiten lucrar a un importante número de universidades, pese a tenerlo expresamente prohibido por ley. El proyecto pretende además impedir el lucro en todo el sistema educacional, puesto que actualmente en la educación inicial, básica, media y técnico profesional, no existe prohibición a dicha práctica.
El incendio de los cerros en Valparaíso, El Vergel, La Cruz, El Litre, Mariposas, Las Cañas, Mercedes, Miguel Ángel, dejó un saldo de 2.900 casas quemadas y más de 10.000 damnificados como trágico testimonio de la precariedad en que vive la mayor parte de la población en Chile, agravada por los cambios climáticos que se están produciendo en todo el mundo por la intensa explotación que hacemos del planeta, en una peligrosa apuesta que implica seguir sacando de la naturaleza recursos finitos, que ya dan muestras evidente de agotamiento.
Muchos de los que ahí nos constituimos como porteños, porque en nuestras tristes regiones la identidad se rellena con mercancías vendidas por el retail, sabíamos que tarde o temprano una catástrofe se encargaría de exterminar la pobreza del puerto herido por mafias demócrata cristianas, udis, pepedés, y todos aquellos que se aprovecharon, y lo continuarán haciendo, de su oxidado, miserable y caótico habitar.
Hace unos días, Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, aseguró que 1.000 millones de personas viven hoy en la pobreza más extrema. Es la séptima parte de población, casi un 15% de habitantes de la Tierra. Para señalar la gravedad de la situación, Kim indicaba que “para acabar con esa pobreza extrema se necesitaría que un millón de personas dejara ser pobre cada semana durante 16 años”.