Las comunicaciones, en sus diversas expresiones, lograron impulsar y encauzar los eventos políticos del verano. Las siete renuncias de funcionarios designados por el gobierno de la Nueva Mayoría fueron consecuencia de denuncias originadas desde los movimientos sociales que crecieron a través de las redes y la prensa digital para desbordarse e inundar los medios tradicionales. Un proceso inédito en toda su extensión, ya sea por haber registrado una marca muy singular sobre el entramado del binominal como por abrir posibilidades aún incalculables para la ciudadanía. En primer lugar está el efecto sobre el armazón político binominal: nunca, para la memoria histórica más inmediata, un gobierno había dejado rodar las cabezas de cuatro funcionarios antes de asumir y de otros tres a la semana de asumir. En segundo término, la causa no surge desde partidos políticos o medios de comunicación sino desde el corazón de los movimientos sociales. Son éstos quienes derribaron el diseño inicial del gobierno de la Nueva Mayoría, no la oposición ni los medios tradicionales. Han sido las víctimas de la tortura durante la dictadura y la dirigencia de los estudiantes que rechazan el lucro en la educación.