
Hace 35 años, cuando Deng Xiaoping puso en marcha las cuatro grandes modernizaciones que sacarían a China del atraso (la agrícola, la industrial, la militar y la de ciencia y tecnología), los viajeros que llegaban en diciembre y meses siguientes a Pekín, padecían de gripa casi sin excepción, atribuida a la contaminación proveniente del uso del carbón para calentar hogares y negocios, a la quema de pasto seco en el campo y a las partículas que el viento traía desde las inmensas llanuras del norte. Hoy la situación es más aguda todo el año. Pekín y otras ciudades figuran en la lista de más contaminadas del mundo, por la poca atención que se tiene al ambiente y la salud. Para tratar de disminuirla, las autoridades de la capital china recientemente anunciaron limitaciones al tránsito de vehículos, que contaminan mucho, de tal forma que los días con índices peligrosos de deterioro ambiental sólo circule la mitad de los automóviles.
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