Mi último ensayo sobre el diario El Clarín de Chile, y la “Libertad de prensa”, como era de esperar encolerizó al sumo sacerdote del oráculo mercurial Agustín Dunny Edwards y a sus paniaguados: “rechazamos a los ideólogos de las ONGS ideologizadas que viven buscando ocasiones para difundir sus consignas ideológicas disfrazadas de argumentos científicos para atacar a la Libertad de prensa y a la democracia que tanto nos ha costado recuperar. ¿Los nostálgicos del Clarín, no tienen suficiente con el Diario La Cuarta?”. Lo que me faltaba, comparar nuestro Clarín con este pasquín de “cuarta”, cuyos plumarios por la limosna de la sofofa, “se echan encima el arreo servil y la sonrisa rastrera de los lacayos. No merecen escribir para y por el Ciudadano, quienes no saben respetarlo y defender sus derechos”.







La intención gubernamental de reformar la Ley de Telecomunicaciones desató la ira mediática en Honduras, “en defensa de la libertad de expresión”, ante un posible cambio del espectro radioeléctrico que contempla “una asignación de 33% para los servicios comunitarios, 33% para servicios comerciales y 34% para satisfacer las necesidades comunicacionales del Estado, Gobierno de la República y Gobiernos Municipales o Mancomunidades”, según informó la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Ana Pineda.
