El camino de la humanidad, esa esencia de transitar todos los individuos conviviendo en paz y con derechos iguales para ser parte de una misma civilización, fue distorsionada en el tiempo, plagado por enormes enfrentamientos de increíble crueldad, hasta que el poder y la avaricia se apoderaran de la mente y del corazón del hombre. Las cualidades de la solidaridad y la colaboración, que alguna vez acompañaron los inicios de la vida humana para enfrentar un mundo desconocido, lleno de depredadores, fueron sepultadas profundamente en la psiquis de los individuos de hoy, guiados por una ideología que asumió el control de la humanidad, justificando y propiciando sangrientos enfrentamiento, para que los “elegidos” pudieran someter a los demás, “paganos, pobres, etc.”
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