
Evelyn Matthei está consciente de su inminente derrota, pero trata de salvar “el santo y la limosna” y, para lograrlo, debe reconquistar el electorado más conservador de lo que, eufemísticamente, llaman el “centro derecha”, que no es más que la derecha dura, bajo el modelo franquista-Chicago Boys. En su cierre de campaña, en Temuco, junto a los jóvenes llamados “liberales” – que más parecen pastores evangélicos – en un lugar destacado de la tribuna, de repente asoma Jovino Novoa, un verdadero símbolo de la idea del comando, en el sentido de reconquistar a esta ultra derecha que, según los dirigentes, no concurrió a las urnas en la primera vuelta.
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