Tuvo lugar otro ataque terrorista de magnitud en territorio de Estados Unidos, en un poco más de una década. ¿Quién, por qué y para qué? son las preguntas que se formularon de inmediato las más altas autoridades de ese país. A una semana del atentado, ¿qué se ha resuelto? Aparentemente la identidad de los responsables, que fueron ya aprehendidos o muertos en un suburbio de Boston. Las fotografías o películas callejeras, desde dispositivos colocados justamente para encontrar o identificar a responsables de este tipo de acciones, fueron la aparente causa de esta definición de identidades. Pero ¡oh sorpresa!, el encuentro no llevó aparentemente a las autoridades a ciertas células de Al Qaeda o similares que se hubieran infiltrado en territorio estadunidense, sino apenas a un par de jóvenes hermanos de origen checheno cuyos antecedentes, a juzgar por amistades jóvenes de ambos, no tendrían relación con grupos externos (las explicaciones internas del atentado aún no se manifiestan).
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