
La desigualdad viene a ser algo así como la desesperanza aprendida. Que la ex Presidenta Michelle Bachelet centre su discurso de aceptación de la candidatura en el drama de la desigualdad es como descubrir que “el agua moja”: nadie puede dudar que este es el principal problema y, en consecuencia, un desafío por excelencia que hay enfrentar en el próximo período de gobierno. Muchos de los tópicos sobre este tema podrían formar parte del diccionario de Los lugares comunes, descritos por el escritor francés, Gustav Flaubert.







