Las desmoralizadas tropas de EEUU en Afganistán se han dedicado a matar civiles, mujeres, niños y ancianos “con fines de recreación”, al parecer mientras sus más altos jefes militares parecían demasiado absorbidos por las exigencias del género epistolar de alcoba con amantes medio compartidas, y un tráfico de decenas de miles de mensajes porno-románticos, amenazas y afines, como aparecen hoy el general David Howell Petraeus, ex jefe de las tropas estadounidenses en ese lejano país y ex director de la CIA, y su sucesor al mando en Kabul, el general John Allen, jefe también de las tropas OTAN. Como ocurrió en Vietnam, el desaliento contagia cuando la guerra se pierde. Y se pierde por el simple hecho de no ganarla en más de 10 años de continuo esfuerzo bélico de la nación considerada la más poderosa de la Tierra, además secundada por sus aliados de Europa y Canadá, todo esto en nombre de la sagrada “libertad”, la “democracia”, la “civilización occidental” y el “anti-terrorismo”.
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