Para Max Weber hay tres grandes fuentes de la legitimidad política: la tradición, el carisma y la ley, que tiene su expresión, en la actualidad, en el sufragio popular. Los más de ocho millones de ciudadanos que en las elecciones municipales del 28 de octubre último dieron la espalda no sólo al sistema político, instituciones, partidos y castas en el poder, no es un producto netamente criollo: me atrevo a sostener la hipótesis de que estamos asistiendo, en el segundo decenio del siglo XXI, al fin del ciclo de las democracias electorales en cualquiera de las formas de gobierno heredadas del siglo XVIII.
El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, dijo esta mañana, ante el reclamo que se levanta por las redes sociales, que la sumatoria de votos en algunas actas, en cuanto a la elección de concejales, presentaban errores y subrayó que el Ministerio no puede realizar modificaciones para evitar una posible adulteración en los datos. En varias comunas surgen los reclamos por miles de votos “extraviados”.
Los años felices en los cuales España parecía salir del subdesarrollo se esfuman. Fue un tiempo que se adjetivó, cuando las cifras macroeconómicas eran un éxito, como el milagro español. Pero al igual que sucedió con el milagro brasileño de los años 70 del siglo XX, ambos carecían de legitimidad política.
Al menos 17 muertos, más de 7,1 millones de personas sin luz en 13 estados, un área de 1.600 kilómetros paralizada, el metro inundado y un hospital evacuado en Nueva York, alerta en las plantas nucleares y miles de vuelos cancelados.
Desde que comenzó a operar la Ley Nº 20.568 que regula la Inscripción automática y el voto voluntario, se instaló una nueva incógnita en las elecciones que vendrían y fue precisamente en las
La histórica tasa de abstención de votantes en la última elección municipal abrió el debate sobre la crisis de representación que vive el sistema político en el país y que, según los expertos, podría combatirse avanzando en reformas estructurales que la ciudadanía ya demanda a través de los movimientos sociales. Sin embargo, el diagnóstico divide a representantes del oficialismo y la oposición, quienes de todas maneras coinciden en que el fenómeno debe ser analizado de cerca en miras de las elecciones del 2013.
Anoche me emocioné hasta las lágrimas cuando las pantallas de la televisión mostraron a la Carola en la Plaza de Armas, besando un medallón que colgaba de su cuello, hecho por el Flaco Tohá, a quién ofreció la victoria en un momento de tan legítima satisfacción.
En estas municipales no ganó la concertación, ganó el movimiento estudiantil y el castigo a estilos mañosos para ejercer la política. Ganó el movimiento estudiantil, pues la gente castigó a los alcaldes de desalojos y represión. Así fue como Labbé, Sabat y Zalaquett, recibieron la factura de una clase media que en bajo porcentaje, acudió a las urnas para castigarles.
Como se preveía, después de la elección no hubo perdedores, salvo los que no saben explicar las derrotas. Y casi todo el sistema político se refiere a la abstención como algo sin importancia. Y sin embargo la tiene. Es ni más ni menos, que una forma civil de vandalismo, cuyos encapuchados no se saben quienes son ni por qué se comportan de una manera tan poco democrática.
“Marxismo derrotas y sujetos de la emancipación”. Ponencia presentada por Leopoldo Lavín Mujica en el marco del tema: