Luego de la intervención militar de Estados Unidos en Irak (2003-2011) el aumento de los casos de cáncer, leucemia, malformaciones congénitas, parálisis, daños cerebrales y mortalidad infantil son alarmantes. Cada año, miles de bebés iraquíes son víctimas mortales de las armas químicas que utilizaron las tropas estadounidenses durante la intervención militar en ese país. Según datos registrados por Nadim Al Hadidi, médico del hospital de Faluya, una ciudad iraquí situada 65 kilómetros al oeste de Bagdad, tan sólo en enero de este año, 672 bebés fallecieron como consecuencia de las armas químicas en dicha localidad. “Esta localidad, es hoy uno de los lugares del mundo donde nacen más niños sin cerebro, sin ojos o con los intestinos fuera de la cobertura abdominal. Lamentablemente, este tipo de casos son tan comunes que ya han pasado a ser una ‘seña de identidad’ local”, informó el galeno iraquí. Telesur
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