Para un pillo profesional, que está ante un problema muy grande, hay maneras y maneras de componer las cosas. El palo y la zanahoria son sólo instrumentos básicos. El verdadero arte está en la combinatoria, en la capacidad de distinguir planos y matices, en defender lo fundamental. Hay todo un arte en decir “estamos abiertos al diálogo” y a la vez ofrecer sólo vaguedades, o medidas que confirman y profundizan lo que ya hay. Por supuesto, aún con este arte, se pueden cometer excesos, como que el señor Presidente de la República sostenga que esta es “una causa noble, grande y hermosa” sin asumir en absoluto que se trata de un movimiento que explícita y reiteradamente se ha pronunciado en contra de todo lo que él mismo representa.
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