La no resolución efectiva del diferendo limítrofe con Bolivia ha sido reconocida explícitamente por el Estado chileno en numerosas ocasiones. Así, ya en 1918 el gobierno de Juan Luis Sanfuentes, frente a una oferta pública de mediación hecha por Estados Unidos para resolver nuestro conflicto con Perú, le comunicó secretamente al país del norte que “podría Chile aceptar dividir el plebiscito (estipulado en el Tratado de Ancón), celebrarlo separadamente en Tacna y Arica, más con dos condiciones: a) que ello fuese la forma de oficializar la antigua y discutida ‘partija’: Tacna para los peruanos, Arica para nosotros… y b) que pudiéramos traspasar a Bolivia la caleta de Sama, y una faja de terreno extendida desde dicha caleta hasta el ferrocarril Arica-La Paz, solucionando así las renovadas aspiraciones portuarias del país altiplanense”. (Gonzalo Vial.- Historia de Chile (1891-1973), Volumen II; Edit. Santillana, Santiago, 1983; pp. 645-6)
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