En un par de salas de cine se presenta un gran documental titulado “El Mocito”. Este filme aborda, a grandes rasgos, la historia de Jorgelino, un hombre que de joven desempeñó labores de guardia y sirviente en el cuartel Simón Bolívar, a cargo de la Brigada “Lautaro” (también desempeñó funciones de guardia en otros recintos). Actuó bajo el mando de la DINA y posteriormente de la CNI, ambos organismos represores de la dictadura. Sus tareas consistían en llevar el alimento a los presos, el cafecito a los torturadores en plena sesión y otras labores menos gratas, como la de cargar algún cadáver a un auto con destino a la desaparición.
A través de
Guadalajara.- En entrevista exclusiva con
Leí con emoción un artículo de Angela Davis –sí, la misma que en los lejanísimos años 60 fue figura y símbolo de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos–, no sólo por saberla viva, sino porque sus reflexiones me parecieron frescas, abiertas a lo que hay de nuevo en las movilizaciones de los indignados del mundo, pero especialmente en las comunidades de resistencia que se han asentado en las plazas de Nueva York, Oakland o Los Ángeles.
Los grandes bancos centrales del mundo, entre ellos el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), anunciaron una acción conjunta para inyectar liquidez en los mercados financieros golpeados por la crisis de deuda en la eurozona. Es la primera vez que los bancos centrales responden de manera coordinada para estabilizar a los mercados globales, desde que lo hicieron tras la quiebra del banco estadunidense Lehman Brothers, que marcó el surgimiento de la crisis financiera a finales de 2008.
La crisis de deuda europea ha ido pasando, como un espiral incontenible, de Grecia a Portugal, Portugal e Irlanda y, ahora, Italia, España y Hungría y, más temprano que tarde, Francia. La única salida posible es que Alemania permita que el Banco Europeo emita, en gran cantidad, circulante. Equivocadamente los alemanes, aterrados por el peso de la historia de la inflación, al final de la república de Weimar, no se deciden a dar el paso, lo cual acarreará el término de la “zona Euro” junto con una crisis mundial de proporciones.
El movimiento estudiantil necesita de todos nosotros y todos necesitamos al movimiento estudiantil. Después de tres décadas vergonzosas, es el único actor político del país que ha defendido el derecho a la educación de manera real y profunda, oponiéndose resueltamente a los que promovieron explícitamente su destrucción y también a los que no sólo la toleraron, sino que contribuyeron a profundizarla en todos sus aspectos.
Hace más de cien años, en 1905, Max Weber se admiraba y asombraba con el tremendo desarrollo y poder económico de la civilización occidental. El oeste, gracias a su cultura y tecnología superior, había conquistado y dominado a todo el planeta. Weber explicaba este extraordinario fenómeno, señalando que la religión protestante era la causa principal de este enorme crecimiento social, económico, político y militar.