Algunos indicadores y opiniones sostienen que no estamos en crisis, aunque hay otros que dicen lo contrario. Sin embargo, cuando se amplía la manera de ver el curso de la crisis, no solo se aprecia que ya está instalada, sino que aumenta la convicción de un daño más extenso que sobrepasa a la economía y las finanzas. Corresponde a los daños colaterales que creó el modelo neo liberal en el tiempo que demoró en profundizar la aplicación de su política. Esta conclusión permite explicar que existen causas indirectas de la caída de la demanda, porque se ha formado una rigidez en los enclaves legislativos, que avasallan al consumidor, hasta que paralizan el poder adquisitivo de la gran mayoría de la población, de donde surgen los signos de agresividad.
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