
La Corte Suprema de Justicia ratificó el fallo de primera instancia que acogió un recurso de amparo presentado por Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) en favor de una pareja de ciudadanos haitianos, detenidos de manera arbitraria e ilegal -según estableció el fallo- por funcionarios/as de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) en el contexto de un control de identidad.


Hermoso destino el de Gabriel Martínez y Verónica Cereceda, dos chilenos que en su país se habían dedicado durante años al teatro, ella dramaturga y él, Director de la Escuela de teatro de la Universidad de Concepción y profesor. Un día de 1966 se fueron a Bolivia con un proyecto de teatro indígena “ porque tuvimos la necesidad de buscar una experiencia de otro tipo de espectáculo, donde el público participe de una manera más profunda”, dirá más tarde Verónica Cereceda. Luego, trabajando en la zona de Charazani comprendieron que más que hacer teatro lo que querían era trabajar con el mundo indígena y vivir con ellos.
<<Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón (…) no pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao… es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley>>
Organizaciones ambientales chilenas y latinoamericanas y académicos locales lanzarán este lunes 3 de diciembre el libro
“Más vale tarde que nunca”: en una semana de investigación se conoció el informe de Investigaciones sobre el asesinato con alevosía de Camilo Catrillanca. Las acusaciones en contra de los sargentos Raúl Avila, y Fabián Alarcón y el cabo 1º, Braulio Valenzuela y del suboficial Patricio Sepúlveda, cuyos cargos serían el homicidio contra Catrillanca; el homicidio frustrado contra el niño acompañante y obstrucción a la justicia por la destrucción de la prueba principal, es decir, la tarjeta-memoria que grabó el crimen.
¿Nos hemos preguntado, en algún momento, por qué pasa lo que está pasando en nuestro país? Es que cada día surge una nueva noticia que nos remueve la conciencia (sólo a algunos por cierto, en ningún caso a los “tecnozombies”), pero pareciera que es una hoja al viento en otoño y que no tuviera ninguna trascendencia, porque al día siguiente surge otra y la del día anterior se va por la alcantarilla.