
El liberalismo crea sus propios monstruos. La despolitización y la pérdida de principios transforma la política en algo propio de las emociones, instintos primarios. Eso es el voto de Vox y no sólo de Vox en Europa o América Latina. Desgajada la perspectiva de clase, nada se ancla a los ideales que identificaban a la izquierda y la derecha. Hoy, se pueden defender los valores más rancios, votar a un partido como Vox en España o Bolsonaro en Brasil y considerarse progresista. Asimismo, pertenecer a colectivos LGTB y votar Vox. También ser ama de casa, joven, jubilado, parado, estudiante, profesional y votar Vox, a pesar de sus propuestas xenófobas, machistas, racistas y homofóbicas. Su voto es prestado y no se consideran extrema derecha. Asimismo, Vox se define como un partido político del sentido común
, un partido de orden. ¿Pero qué orden profesa Vox? Orden contra el emigrante ilegal, la delincuencia, el corrupto, el hereje. Mano dura contra quienes amenazan la seguridad y la paz interna. Represión contra quienes insultan los valores patrios, se mofan de las instituciones y destruyen los valores occidentales.
Leer más