
Nicolás Maduro ha invocado frecuentemente la figura señera de Salvador Allende, muerto en Santiago de Chile en 1973 en un golpe apadrinado por los Estados Unidos. Como alguien que trabajó con el presidente socialista chileno durante los últimos meses de su gobierno, imagino así los consejos que Allende le dirigiría a su díscolo colega venezolano desde el otro lado de la muerte:
Aunque es probable que desde hace años existan planes para una invasión a Venezuela, en las últimas semanas al parecer se dieron los últimos toques a lo que parece ser una compleja operación de gran alcance. En una combinación de medidas propias de la llamada Guerra No Convencional, con acciones de desinformación y manipulación de la opinión pública, Estados Unidos lidera este complejo plan de golpe de estado y lo acompañan sus principales aliados regionales. Un indicio grave de que las medidas de presión político militar van en ascenso es el despliegue del grupo de ataque del portaaviones Abraham Lincoln (CVN-72) cuyo puerto base está en Norfolk, Virginia. PL
China consideró hoy que la entrada de ayuda humanitaria en Venezuela podría “desencadenar conflictos” y tener “graves consecuencias”, al tiempo que reiteró su oposición “a cualquier acción” que pueda llevar a una escalada de violencia en ese país, informó la agencia AFP.

Desde el momento que los aviones atacaban La Moneda encontrándose en su interior el presidente Salvador Allende que había sido elegido democráticamente en septiembre de 1970, el uso de la violencia bajo la forma de resistencia popular se constituye en un acto de legítima defensa a ejercer durante todo el periodo de la dictadura y cuyo modelo se mantiene hasta los tiempos actuales. La Constitución cívico/militar de 1980 es lo más evidente. 

Eran las cinco de la madrugada y Samir Flores Soberanes se preparaba para acudir a la estación comunitaria Radio Amiltzinko, que él mismo fundó en 2013 en Amilcingo, municipio de Temoac, Morelos, cuando su madre le avisó que lo buscaban afuera de su domicilio, a donde llegaron dos automóviles y los conductores lo llamaban a gritos. Cuando salió, se escucharon cuatro tiros: dos le dieron en la cabeza. Murió camino al hospital de Jonatepec.