
El ver para creer corresponde a una concepción científica de la realidad, y el creer para ver se refiere a la concepción religiosa del mundo. En el caso de Cristina Fernández de Kirchner, algunos no le creen nada de lo que dice, mientras que otros la siguen sin reservas – los segundos ignoran los presuntos delitos económicos de la pareja de “pingüinos”, y aunque se vieran obligados a aceptar por las evidencias que sus líderes han delinquido, poco les importa, pues su gran admiración y cariño por los Kirchner, más allá de cualquiera otra consideración -, pues la palabra, en caso actual, es como si fuera la voz de Dios, y ningún kirchnerista, por muy puntudo que sea, se atreve a criticar su último paso, cuando proclamó a Alberto Fernández como candidato a la presidencia para las próximas elecciones, y ella se limitó a postular a la vicepresidencia de la nación.
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