
Cuando hablamos de la historia mundial, de las guerras, conquistas e invasiones, tendemos a pasar por alto la crueldad. No solo de la inherente a la guerra misma, sino de toda la que ha inspirado, hasta el refinamiento, a los dueños del poder. Desde el uso de la crucifixión como método de castigo y la muerte por lapidación a las mujeres desobedientes. Viniendo más cerca, los maltratos de los colonialistas y esclavistas a sus dominados. Olvidamos también las cacerías de los ingleses en África, cuando ponían niños a correr para reemplazar a un animal para que sus caballos siguieran, como lo recuerda la película Perro Mundo. Muchos ignorábamos lo que nos cuenta Vargas Llosa en El Sueño del Celta: los españoles, para obligar a trabajar a los indígenas en sus tierras usurpadas, crucificaban a algunos como ejemplo con los testículos cortados y sangrantes.
Muchos se preguntan por qué Juan Guaidó no logra aún convocar una mayoría ciudadana suficiente para poner término, por la vía de la desobediencia civil, al gobierno de Nicolás Maduro.
Alrededor de 15.000 personas protestaron en Ciudad de México y otros estados del país para manifestar su rechazo a la gestión del presidente. Algo que distinguió a la marcha fue la variedad de demandas: desde algunos que pedían la renuncia del presidente hasta otros que le exigían ponerse a trabajar. Entre las consignas también figuraban las que se centraron en protestar por la falta de crecimiento económico y la situación de inseguridad que prevalece en el país. La protesta también llamó la atención por la participación del expresidente mexicano Vicente Fox. Por su parte, el expresidente Felipe Calderón aprovechó la coyuntura para hacer un llamado a los inconformes a sumarse a su nuevo partido político: México Libre. RT
La plutocracia chilena actual es mil veces más vendida que aquella que regaló el salitre a los ingleses, en el siglo XIX, y el cobre a los norteamericanos, en el siglo XX.



