Complejo destino se avecina para quienes en el hogar, no tienen aún su medidor inteligente. Se comenta, que los aparatos están diseñados para conocer el consumo de la electricidad y fotografiar y detectar la hora de salida y llegada de quien sale de juerga. Después se incorporará el medidor del agua, del gas y de un artilugio, para enterarse de cuantas veces se va al retrete. Todo debe ser medido, vigilado en beneficio de la seguridad. ¿O somos amigos de las tinieblas? Estos aparatos, que también deberían instalarse a la salida de los súper mercados, para saber si a uno lo estafan, acabarían con los sinvergüenzas que adulteran los etiquetados de los productos de almacén. Después, como premio, asisten a clases de ética empresarial, en amables salas, donde se vuelven a coludir con otros pillos.
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