Ante la emergencia climática y la urgencia de reducir las emisiones de dióxido de carbono a la mitad en 2030, en la pasada conferencia de las partes sobre cambio climático, sólo hubo avances en la adopción de un reglamento para poner en práctica el Acuerdo de París, que establece las medidas voluntarias de cada país para disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Ante las cambiantes condiciones del mercado automotor en México y Estados Unidos, la firma Nissan decidió recortar mil puestos de trabajo en sus plantas de Morelos y Aguascalientes.
Todas aquellas promesas de salarios dignos para hacer bajar algunos peldaños a la extrema pobreza no suceden ni tampoco será posible.

El general director de Carabineros, Hermes Soto Isla renunció a su cargo luego del asesinato por la espalda del joven mapuche, Camilo Catrillanca, a manos del Comando Jungla, como dieron cuentan los videos difundidos por el medio de comunicación, CIPER CHILE.
¿Habrá prueba más trágica mente elocuente, indignantemente dolorosa, ignominiosamente vergonzante del fracaso de la transición y de sus sostenedores de la Concertación/Nueva Mayoría, que la existencia pública de una diputada como Camila Flores?
Posponer, obstruir o diluir la formalización de regulaciones internacionales vinculantes en torno a la emisión de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4) –entre otros–, gases de efecto invernadero(GEI), ha sido y es una de los más sorprendentes y desde hace ya algunos años, catastróficos mandatos de los intereses de los combustibles fósil que dan continuidad a la diplomacia climática de los gobiernos de EU desde dentro y fuera de las Conferencias de las Partes (COPs) de la ONU. Que este sea el caso entre Clinton/Obama y Trump/Bush, de retórica ambiental tan dispar, es muestra de la letal gravitación del poder usurpado por la fracción fósil del alto capital y sus cabildos del petróleo, gas y carbón y del entramado estatal y corporativo bélico-industrial y de seguridad de EU, epicentro imperialista.