
Más allá de su contundente victoria electoral, es evidente que Jair Bolsonaro no representa un proyecto político claramente definido ni un movimiento o partido de raigambre popular con objetivos políticos o programáticos definidos públicamente. Como su misma campaña lo advirtió, votar por él era hacerlo contra del Partido de los Trabajadores, la corrupción generalizada de las autoridades y los altos e inquietantes índices de criminalidad. Tampoco en lo personal al ahora presidente Electo se le reconoce cualidades de conductor o líder espiritual, cuando el mismo ha dicho que va a invitar a algunos conocidos economistas para que le hagan la tarea que, dice, no sabe hacer.



Durante la recta final de la campaña presidencial de 2016 en Estados Unidos, la señora Clinton preguntaba insistentemente al público que acudía a escucharla: 
1.BRASIL: FUERTE DERROTA DE LA DEMOCRACIA
Los críticos de las religiones monoteístas – el islamismo y el judaísmo – se mofaban del cristianismo por tener “tres dioses”, Padre, Hijo y Espíritu Santo y, sin embargo, una sola persona. Las primeras herejías trataban sobre el tema de la superioridad del Padre sobre el Hijo. En la época moderna el misterio de la Santísima Trinidad está obviado para los cristianos de derecha, por medio de la existencia de un solo dios, la propiedad privada, único derecho humano de raíz teológica.
