
La madrugada del 26 de enero de 2017 enormes llamaradas de fuego provenientes de diversas direcciones cubrieron la localidad de Santa Olga, devastándola casi por completo y convirtiendo a este poblado en un montón de cenizas y fierros retorcidos. Prácticamente toda la localidad se vio consumida por las llamas, en un incendio de proporciones monumentales, afectando a mil viviendas y todas las instalaciones y servicios públicos existentes, incluidos entre otros inmuebles, el liceo, el jardín infantil, la comisaria de Carabineros y el Cuartel de bomberos. Aldeas próximas a Santa Olga también fueron consumidas por el fuego en un radio de varios kilómetros de devastación total. A un año de esa tragedia, todavía se pueden apreciar los vestigios del incendio, a pesar del esfuerzo de reconstrucción de la localidad, especialmente en lo que dice relación con las viviendas y la infraestructura del lugar.
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