Nada tan letal para una democracia como la concentración del poder político.
Cuando se menciona al sistema –cualquiera sea este- como fuente fundamental del fallo de un proceso de gestión gubernamental, se deja de lado algo tan esencial como la participación de la ciudadanía en su papel de objeto. Es decir, ya sea una dictadura o una democracia, siempre existe un objetivo hacia el cual se dirige el discurso, la propuesta o el acto represivo; ese objetivo tendrá un papel en el devenir de los acontecimientos y de él dependerá cuánto poder va a conceder a sus gobernantes.


Queremos vivir en un continente sin miedo y con pluralidad de voces y condenamos cualquier forma de persecución o censura
Cuando faltaba poco para las seis de la tarde del 24 de enero, los tres magistrados que integran el Tribunal Federal Regional con sede en Porto Alegre no sólo confirmaron la condena al ex presidente Lula da Silva, sino aumentaron su pena de nueve años y medio a doce años y un mes de cárcel; redondeaban algo más que una farsa grotesca y abyecta: cerraban el golpe perfecto.
Hegel decía que todos los grandes hechos (y personajes) de la historia universal, aparecen dos veces. Marx le complementó añadiendo que una vez como tragedia, y otra como farsa.
Como un “gran avance tanto para la protección de ecosistemas únicos del mundo como para un real desarrollo local basado en el respeto y cuidado de la biodiversidad” calificó el presidente de la Corporación Privada para el Desarrollo de Aysén (Codesa), Patricio Segura Ortiz, la próxima firma de los decretos que oficializan la Red de Parques de la Patagonia. La decisión permitirá unir 17 parques nacionales (de casi 4,5 millones de hectáreas) en la zona austral, impulsada por la donación de casi medio millón de hectáreas de territorios únicos en Palena, Aysén y Magallanes que las fundaciones del fallecido Douglas Tompkins y su esposa Kristine McDivitt donaran al Estado de Chile, es decir, a todos los chilenos.
El Partido Demócrata cometió un enorme error al aceptar poner el fin al cierre de la Casa Blanca, sobre mera base de un acuerdo, muy discutible, con el Presidente Trump y, como siempre, tiene que haber un perdedor, en este caso lo fueron “los soñadores”. Es posible que los demócratas se hayan asustado ante el peligro de perder votos en las elecciones parlamentarias del presente año.