Camilo Catrillanca fue asesinado de un balazo en la nuca por Carabineros, como matan los cobardes. Murió intentando proteger a un joven mapuche, como mueren los valientes. En Temucuicui fue, territorio militarizado por el Comando Jungla, donde no hay jungla, enviado por el Estado chileno. Pero la represión no es nueva en la comunidad. No es fácil llegar. En el aire se palpa la tensión y la desconfianza hacia los wingka. Sin embargo, a fines del 2004, una vez más nos adentramos por las laderas de Temucuicui en medio del calor estival. En una pequeña loma, cansados los pies por la tierra seca y agrietada, divisamos la casita de madera de los Catrillanca. Ahí parada en la puerta de su casa nos esperaba Teresa, la madre de Camilo, Paulina y Newen. Nos saludó sonriente, con aquella proverbial hospitalidad mapuche, con todo el tiempo del mundo para nosotros a pesar de la desgarradora situación que vivían.
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