Cuando en enero de 1978 llegamos a La Habana y fuimos allí exiliados Ampuero llevaba ya un largo tiempo en la isla. Era un destacado joven comunista chileno que tenía sus particularidades. Escribía, incluso para Casa de las Américas que dirigía Fernández Retamar, el más ortodoxo dirigente cultural de Cuba, y para la Universidad de La Habana; sabía mucho alemán (había estado en la RDA) y estaba casado con una hermosa joven de apellido Flores, de destacada participación en la FMC, Federación de Mujeres Cubanas, que dirigía Vilma Espín, la esposa de Raúl Castro y la más insigne mujer de la historia revolucionaria cubana. La esposa de Ampuero era la segunda de la FMC, después de Vilma, heroína de la sierra, en la estructura de la FMC., la principal organización de mujeres de la isla.
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