1. ¿CONDENARÁN A TRUMP EN CHILE?
Srs. Boric y Mirosevic, respetados srs. diputados:
Está en la raíz misma de los derechos humanos modernos el condenar a los estados asesinos que intervinieron en la Segunda Guerra Mundial. De allí surge también con fuerza el principio de “no intervención”.

Nicolás Ibañez Scott, presidente del Directorio Fundación para El Progreso, publicó, en El Mercurio, una columna en defensa del renunciado ministro de Cultura, Mauricio Rojas. La renuncia se debió al rechazo mayoritario, por parte de la ciudadanía, de los dichos despectivos que formuló Rojas sobre el Museo de la Memoria, entidad que recuerda las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet.
Al hablar de la vida privada del exdictador Augusto Pinochet, indudablemente, el primer nombre que asoma es el de Lucía Hiriart. Estuvieron casados por más de 60 años -desde 1943- y de esa relación nacieron cinco hijos. Sin embargo, sus biógrafos coinciden en que tuvo varias relaciones paralelas y que una de ellas era su verdadero y gran amor: Piedad Noé.
La economía estadounidense está, al expandirse 4.1% en el último trimestre, en el camino correcto para obtener el mejor crecimiento en la última década de acuerdo a las declaraciones de Donald Trump. En su campaña electoral, Trump prometió conseguir un crecimiento anual de 4% en el PIB durante diez años por medio de la reforma fiscal, el programa de infraestructura y la renegociación de tratados comerciales. Sin embargo, ese crecimiento no será mantenido durante la siguiente década, ni tampoco las reformas mejorarán las condiciones de vida de los norteamericanos. 
Gracias a Ciperchile y con crónicas inmediatamente posteriores de medios de prensa independientes se supo cómo Sebastián Piñera, utilizando información privilegiada, compró acciones de la línea aérea Lan
Nuestro destino, como el de la inmensa mayoría de los chilenos, fue marcado hasta hoy por el 11 de septiembre de 1973.
Después de la reunión entre Arturo Alessandri y los militares el Presidente estaba convencido de que había dominado la situación y que los uniformados, por consiguiente, volverían cual corderos a sus cuarteles.