Don Sebastián Piñera, presidente de Chile y de los borregos, amigo de frecuentar los salones rococó, le ha hablado al país. Incluyamos a la cursilería y al fantoche, que añoran la dictadura y le encienden velones al sátrapa Augusto Pinochet. Ahora, sin temas locales, en demasía manoseados, don Piñera las emprende en contra de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Le aconsejaron opinar de todo, sin detener la lengua, y si concurre al dentista, sería la única oportunidad, donde debe mantenerse mutis por el foro. No se ha lanzado en contra del bizarro Trump, el hacedor de bombas de papel picado y de nitrógeno, ni del gaucho Macri, rumbo a la bancarrota, quien canta: “Adiós pampa mía”, porque en silencio se aman.
El estilo de gobernar de Donald Trump, se encamina peligrosamente hacia un desastre mundial, al buscar una mayor autonomía en su accionar como presidente, respecto de una variada temática política donde se ha mostrado proclive al uso de la fuerza o la agresividad para tomar decisiones. Lo primero que se evidencia es su tendencia narcisista, un rasgo personal que se traduce en una especie de pulsión que lo lleva a imponer sus propias ideas, contrariando incluso a la gente de confianza que él mismo ha nominado en el gobierno. Altos cargos de funcionarios o mandos militares de gran importancia en el manejo de crisis bajo tensión con armas nucleares, han sido cambiados por Donald Trump, nombrando funcionarios más agresivos que podrían alentar su desborde personal, como el nuevo asesor de seguridad nacional John Bolton, quien ha declarado que el desarme de Libia sería la propuesta que Estados Unidos quiere para Corea del Norte.
Venezuela, país de clima cálido, con hermosas playas y montañas, y rico en recursos minerales e hidrocarburos, atraviesa una de las crisis más graves de la historia. Los venezolanos están emigrando debido a los problemas de escases de alimentos, medicinas y productos de aseo personal, que aunados a la inseguridad y a algo aún más aterrador, al fenómeno de hiperinflación, ha originado que sea prácticamente imposible poder vivir en este país caribeño.
Numerosas organizaciones, fundaciones y parlamentarios denunciaron las miserables condiciones de vida que padecen miles de inmigrantes. El incendio de calle Cienfuegos del viernes pasado ha vuelto a exhibir el hacinamiento y precariedad junto con el abuso de quienes arrendan.
“La ciudad ha sido destruida, reconstruida, destruida y reconstruida una vez más. Jerusalén es una vieja ninfómana que asfixia uno tras otro a sus amantes, antes de deshacerse de ellos en un bostezo, viuda negra que devora a sus amantes en el momento mismo en que la penetran…”
Apoyando a Maduro el pueblo venezolano le sigue metiendo el hombro al sueño libertador del Niño Arañero. No sirvieron de nada los millones de dólares que se gastaron los injerencistas y las oligarquías latinoamericanas, en propaganda y mediatización tratando de desacreditar la inteligencia natural, la dignidad y la Memoria Histórica del pueblo venezolano que no se deja engañar con las artimañas de los conspiradores.
Algo más de ocho millones seiscientos mil venezolanos han participado en la elección presidencial de este domingo, cuyo resultado ha sido la renovación de mandato al actual presidente Nicolás Maduro. También se eligieron los nuevos consejos estaduales, aunque la mira estuvo puesta en el máximo cargo ejecutivo del Estado.
Con el 92,54 % de votos escrutados por el Consejo Nacional Electoral de la República Bolivariana de Venezuela, que corresponde al 46% de participación electoral, se estima como proyección que llegará al 49% de participación electoral.