Después de casi cinco décadas de dictadura fascista cívico militar, en el marco de la transición a la libertad, la democracia, la justicia “en la medida de lo posible”, tenemos un imperativo categórico pendiente: Construir una cultura que haga correspondiente los principios éticos y morales con la práctica política profesional y ciudadana. Este desafío no debe entenderse como un mandato divino, sino como, un mandato, valga la redundancia, humano, asentado en la racionalidad y en el libre albedrío de la persona y el ser humano. Esto permitirá recuperar la identidad, la posibilidad de soñar y de sorprenderse. Para el Maestro Aristóteles –maestro es la conciencia de su tiempo, el conductor del espíritu-, la naturaleza humana es en esencia ética, propende al bien, y el bien es la felicidad, la que corresponde al fin de la conducta humana sustentada en la naturaleza racional de la persona y del ser humano. Insiste el maestro griego, la ética inspira la praxis: “Somos lo que hacemos” y éste hacer, definitorio de su comportamiento, constituye su ontología moral.


El ministro en visita extra ordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, dictó sentencia en contra de 20 exagentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), por su responsabilidad en los homicidios calificados de Lucía Orfilia Vergara Valenzuela, Arturo Vilavella Araujo y Sergio Peña Díaz, ilícitos perpetrados el 7 de septiembre de 1983, en calle Fuenteovejuna de la comuna de Las Condes.

“Aceptamos con relativa serenidad que se hable de ‘muerte de Dios’ dado que esas palabras no significan gran cosa; pero nos sentimos zarandeados hasta las entretelas cuando Nietzsche blasfema contra las formas de fe en Dios que seguimos profesando, que no logramos dejar de profesar: la identidad personal, la razón científica, las lecciones y el sentido de la historia, las categorías gramaticales, la compasión, la autoinmolación, los derechos del hombre, el democratismo humanista… ¡Qué profundamente cristiana es nuestra sociedad cuando Nietzsche agita contra ella el tirso del paganismo! ¡Qué cristiano debió verse Nietzsche a sí mismo cuando se miró en el espejo de Dionisos! ¡Qué ingenuo es ese ateísmo que cree poder prescindir de Dios como de una creencia manteniendo intactas las gramáticas y los justicieros ideales éticos! Nadie amenaza tanto como Nietzsche la satisfactoria imagen que cultiva de sí misma la sociedad ‘laica y materialista’. (1)
“Si el Ejecutivo y la Presidenta Bachelet no actúan antes de irse, habrán cometido un error político de profunda envergadura”, señaló el senador Alejandro Navarro, ante la renuncia de los Fiscales de Alta Complejidad Oriente, Carlos Gajardo y Pablo Norambuena, en desacuerdo a la salida que beneficia a Iván Moreira, quien evitará un juicio oral por recibir financiamiento electoral para su campaña, a cambio de una multa de $35 millones.
La iglesia católica que tiene Chile es la que corresponde a un país en que la miseria humana se ha tomado la economía, las instituciones y el Estado.
“Chile no puede seguir siendo un mero exportador de minerales. Nuestro país tiene la capacidad para industrializar el Litio, hacer pilas, baterías, en el futuro armar autos eléctricos, por lo que esta decisión es más de lo mismo, lamentablemente”, planteó el senador Alejandro Navarro, ante el anuncio del acuerdo entre la Corporación de Fomento de la Producción, Corfo, y Soquimich, lo que permitirá a la minera extender sus concesiones hasta el año 2030.