Estamos en año electoral, y al parecer no es mucho lo que ocurre con nuestros candidatos. Permítase un poco de optimismo y un paralelo, pues la elección pasada hubo una candidata, vaya que sí. Bachelet, esa ex ministra de defensa, mujer, madre, torturada, exiliada, hija del valiente soldado Bachelet; nos ahorró la elección y el debate. Pero claro, como dice Ortega, uno es “uno y sus circunstancias”; y ella tenía hijo, lo que subió como la espuma, bajó como la espuma, y es que el proyecto de la Nueva Mayoría era el verdadero sinsentido, el verdadero mal hijo, y el señor Dávalos, su peor imagen.
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