Una reciente resolución de los tribunales dictó sentencia contra 11 miembros del ejército, carabineros y policía de investigaciones como autores y cómplices de lo que se ha denominado como “secuestro permanente” en el caso de mi hermano Martín y su compañera María Inés Alvarado Börgel, secuestrados hace ya casi 43 años y desaparecidos desde Londres 38. Militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), eran parte entonces de los primeros y solitarios esfuerzos de resistencia a la dictadura. Los victimarios son agentes formados, organizados, financiados, y hoy pensionados por el Estado chileno; parte de un numeroso contingente que, en su inmensa mayoría, se encuentra en libertad y vive entre nosotros.
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