Este pasado 17 de diciembre no fue el 19 de noviembre. Chile parecía podía remontar los cursos de la derechización feroz que los sectores más conservadores de América Latina han venido cobrando uno a uno sobre los proyectos “progresistas” latinoamericanos. No se pudo. Gana nuevamente una ideología profundamente arraigada no solo en las clases altas, sino también –y sobre todo- en las bajas, en aquellos que aspiran a enclasarse. Esos, los mismos que han sido objeto tanto de la focopolítica como de la explotación más absoluta, que en el fondo es la misma cosa.
En el marco de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur,
Según cifras entregadas la semana pasada por la Organización de Naciones Unidas, cada año se lanzan más de 8 millones de toneladas de plástico a los océanos, el equivalente a verter un camión de basura lleno de plásticos cada minuto. “A este ritmo, en 2050, los océanos contendrán más plásticos que peces, y aproximadamente el 99 % de las aves marinas habrá ingerido plástico, según algunas estimaciones” aseguraró la ONU. 

En medio de la nueva convocatoria para debatir la polémica reforma previsional, se espera hoy un día convulso en Buenos Aires, con movilizaciones, cortes y un posible paro de la CGT (Confederación General del Trabajo).
¿Es posible que este país tan especial haya inventado una particular reelección presidencial, algo así como una hiperalternancia? Por supuesto que lo es. Entre 2006 y 2022 los chilenos solo habrán sido gobernados por dos personas. La que inauguró esta residencia de 16 años en La Moneda, fue la ciudadana Michelle Bachelet, cuando en marzo de 2006 asumió su primer mandato, hasta marzo de 2010; oportunidad en la que fue reemplazada por Sebastián Piñera, quien permaneció en el cargo hasta marzo de 2014, a la espera que su antecesora retornara desde Nueva York, para sucederlo hasta marzo de 2018, ocasión en la que ella le devolverá el cargo por segunda vez, hasta marzo de 2022.
El presidente Donald Trump volvió hoy a lanzar sus ataques cargados de prejuicio racial al asegurar que el actual sistema migratorio de reagrupación familiar y el de “lotería de visas de diversidad” sólo beneficia a “lo peor de lo peor”.
Ya hubo indicios en marzo de este año, con la profusión mediática de cuestionamientos a la continuidad del juzgamiento a los genocidas argentinos, de la mano de la defensa de la legitimidad de la represión ante quienes 