
En el mes de noviembre de 216 fueron varios personas e instituciones las sorprendidas: en primer lugar los pronósticos electorales y los resultados de la encuestas de opinión que, en su mayoría, daban como ganadora a la candidata demócrata, Hillary Clinton; en segundo lugar, numerosos medios de comunicación – salvo la cadena FOX que se inclinaba por Trump -; en tercer lugar, el establishment político y económico que apostó, desde sus inicios, por Clinton; en cuarto lugar, los ciudadanos de las grandes ciudades, Nueva York y Los Ángeles que, en su mayoría, votaron por Clinton; en quinto lugar, la misma dirección del Partido Republicano, que no creía en el triunfo de un candidato marginal como lo era Trump.
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