
La Revista satírica Topaze, que se hacía llamar “el barómetro de la política chilena, le dio el sobrenombre de “Don Lacónico” al ex Presidente don Arturo Alessandri Palma, quien hablaba hasta por los codos y, no pocas veces, metía la pata. Alessandri fue un Presidente corrupto, que entronizó “la execrable camarilla” – grupo de amigos, exageradamente sinvergüenzas, que robaban a destajo al Fisco, es decir a los ciudadanos contribuyentes – que metía las manos, incluso, en los albergues, construidos por el Estado para recibir a los indigentes, víctimas de la crisis salitrera.
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