La seguidilla de piezas del gran mapa de la corrupción nacional conforman una figura en expansión que abarca a todos los poderes del Estado, la mayoría de sus organizaciones y al otrora conspicuo sector privado. Esta gran construcción, tal vez emblema y ejemplo, o quizá muestra aleatoria y precisa estadística, es también nuestra imagen, el gran espejo nacional. En esta figura están no sólo los excesos, sino nuestros deseos. Chile es una gran obsesión, un deseo incontenido, una ambición impúdica por la riqueza. En la búsqueda de tal deleite, cualquier medio es posible. Desde el desfallecimiento en el trabajo, desde la humillación en el transporte público, la estafa, el robo y el crimen. El fin, el objetivo del consumidor total y perfecto, merece estos y otros medios.
Leer más