Nuestro genio literario, Sebastián Piñera, autor de obras geniales, entre ellas “La mezcla entre la política y mis negocios y “Cómo zafar de la justicia” y “Hacerse elegir por los fachos pobres” y su culmen “Yo acuso” que, a lo mejor en su ignorancia en asuntos humanistas, no sabe que este título corresponde al gran escritor francés, Emile Zola, y que ha sido utilizado en otras ocasiones para denunciar a los infames, como es el caso de Pablo Neruda, en su discurso ante el senado (1948), dirigido al traidor Gabriel González Videla. Esta vez, la pluma brillante de Piñera lanza sus darnos contra los comunistas – personajes más pérfidos que los judíos dreyfusistas, de fines del siglo XIX – y sobre todo, contra un tal Hugo Gutiérrez, que ha llegado hasta el atrevimiento de querellarse contra un caballero honorable a carta cabal, basado en “infamias canallescas”.
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