Cuando me desempeñaba como profesor, en el Instituto de Historia de la Universidad Católica de Valparaíso, en plena época de la Unidad Popular, en los claustros plenos se desarrollaban verdaderas batallas ideológicas: el combate era tan de vida o muerte que lo ganaban los derechistas o nosotros; aún recuerdo la frase desesperada “el burgués siempre es el otro”, del poeta Godofredo Iommi, quien le había quitado al gran poeta Vicente Huidobro su mujer, Ximena Amunátegui. Esta frase retrata el gran drama del fanático, que es la falta de empatía hacía sus semejantes, pues no puede entender que alguien piense distinto a él, que tenga otro color de la piel distinto al suyo, que pertenezca a otra cultura, en la mayoría de las veces muy superior, que sea pobre.
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