Durante años Estados Unidos intentó acabar con la revolución cubana utilizando guerrillas, la invasión de mercenarios, un bloqueo que costó a la isla alianzas innecesarias, sufrimientos, escasez y más de 100 mil millones de dólares. La resistencia del pueblo cubano le impuso un cambio de método y Barack Obama tuvo que dejar de lado el bloqueo para ver si un ejército de turistas y una invasión de dólares logra lo que durante 60 años no pudieron ni él ni sus antecesores. La gira de Obama marca pues una victoria del pueblo cubano y una derrota imperialista y, al mismo tiempo, prueba que éste, aunque ha cambiado de métodos, mantiene intactos sus objetivos contrarrevolucionarios.
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