Resulta en verdad asombroso que un hombre de la vulgaridad como Donald Trump esté peleando por la presidencia de Estados Unidos y que, mientras tanto, el mundo, o medio mundo, si quieren ustedes, esté atado al posible desenlace de las elecciones en Estados Unidos, país capaz de caer en las peores engañifas de la historia, pero también de salir airosamente de ellas. Creemos que de este problema saldrá y que esta vez no hará pasar a todos por el gravísimo peligro de llevar a cuestas a un salvaje de las dimensiones de Trump, un verdadero peligro para la humanidad.

La directiva del recientemente legalizado Partido Poder Ciudadano se reunió con el diputado Gaspar Rivas en el café Constituyente de Santiago para expresarle su solidaridad ante la acción judicial emprendida en su contra por el multimillonario Andrónico Luksic. La querella fue remitida la semana pasada a Valparaíso luego que los tribunales santiaguinos se declararan incompetentes, lo que constituyó un traspié para el millonario y su abogado Hugo Rivera.
Para todo fin práctico Donald Trump ha conseguido la nominación del Partido Republicano como candidato a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones del próximo noviembre. Los delegados que aún le faltan los conseguirá en las primarias restantes hasta el 7 de junio. La convención de ese partido habrá de ratificarlo, o bien, provocar una ruptura interna cuyas repercusiones no pueden estimar los líderes republicanos.
El Parlamento griego aprobó la noche de este domingo un controvertido nuevo paquete de austeridad con un aumento considerable de impuestos y reformas a las jubilaciones, exigido por los acreedores de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en medio de protestas y enfrentamientos de manifestantes con la policía en esta capital y en Tesalónica.
El consultor técnico estadunidense Edward Snowden calificó el manifiesto publicado por la fuente del escándalo de los papeles de Panamá como una lectura esencial, unos días antes de la revelación de nuevos datos prevista para este lunes.

La verdad es que no soy “creyente”, no creo en los dioses creados por los hombres desde tiempos remotos. Tampoco en la perfección, salvo en la de lo eterno imperfecto. La vida y el universo son imperfectos, aunque renacen: se revientan, se pudren, duelen, se mueren. Dios es sólo un consuelo, el más elemental y generalizado de los consuelos, el más mortal, el más obvio, tal vez el más necesario. Se entenderá que, desde hace muchos años, unos cincuenta, no soy católico. Desde ese tiempo creo en la especie, en su defensa y su evolución y en la necesidad de cooperar con ella para el bien de todos.