
Cada vez que nos enteramos de una noticia desagradable, (una violación sexual, de un feminicidio, de una masacre, de un acto terrorista) nuestra primera reacción y última es consternarnos y quedarnos ahí; como si con eso cumpliéramos con nuestra cuota de conciencia social como muestra de nuestro compromiso colectivo. Con toda la injusticia y dolor que a través de la historia ha hecho este mundo pedazos, nosotros seguimos refugiándonos en nuestra egolatría. Hasta que el dolor no nos toque de cerca y nos rasgue la piel en carne viva, nosotros seguiremos ajenos, inhumanos e insensibles a la desgracia ajena.


¿Hasta cuándo la casta política pretende seguir buscándole el cuesco a la breva con argumentos pueriles para no reconocer que la crisis que afecta al país -política e institucional, como hemos sostenido siempre en estas columnas-, solo tiene una solución democrática: convocar a la Asamblea Constituyente que someta una nueva Constitución al veredicto del pueblo?
La prensa y usuarios de redes sociales en China criticaron este miércoles el pobre rendimiento de sus deportistas en los Juegos Olímpicos de Rio, donde el gigante asiático ocupa la tercera posición del medallero, por detrás de Estados Unidos y Gran Bretaña.


