
Solo un político idiota no habrá cambiado su calidad de vida luego de incursionar en el llamado eufemísticamente, servicio público, que no ha sido otra cosa que servirse de lo público. Para hacerse ricos y cambiar de estatus. Al costo que sea.
Archivo Histórico de El Clarín
Prensa, política y sociedad chilena | 2005–2019

Solo un político idiota no habrá cambiado su calidad de vida luego de incursionar en el llamado eufemísticamente, servicio público, que no ha sido otra cosa que servirse de lo público. Para hacerse ricos y cambiar de estatus. Al costo que sea.
En el Evangelio se dice que siempre habrá pobres entre nosotros y que es deber de los cristianos de buena voluntad el protegerlos. En el Partido Conservador – aun cuando parezca raro – existía un sector conformado por obreros católicos llamados “los josefinos”, que defendían las posiciones más oligárquicas basadas en la doctrina social de la Iglesia, difundida por León XIII, en la Encíclica Rerum Novarum; posteriormente, el sindicalismo católico pasó a los hijos de los conservadores, los democratacristianos. En el fondo, en ambos partidos políticos ha existido una especie de paternalismo respecto a los sindicalistas católicos: por ejemplo, en la campaña presidencial de 1964 las señoras democratacristianas visitaban a las pobladoras pobres, convirtiéndolas en “sus amigas”, protegerlas y enseñarles una forma de enfrentar el diario vivir; algo de este paternalismo se repite en la relación entre “el príncipe” Patricio Walker y su protegido, el sindicalista de Aysén, Iván Fuentes.
Los economistas fueron durante mucho tiempo algo parecido a los oráculos en la antigua Delfos. Sus consejos sobre política económica eran mensajes de los dioses: sagrados anuncios de eventos que el destino había marcado. De no seguirse las recetas de política económica que recomendaban, las consecuencias serían funestas. Sus anuncios parecían desplegarse como si fueran fruto del contacto directo con los dioses.
Las luchas revolucionarias de la América española, y las de España misma, arrancaron formalmente cuando el rey Fernando VII (a quien el pueblo apodaba El Felón por sus traiciones y deslealtades en su propia familia, la de los Borbones) fue puesto en cautiverio por Napoleón Bonaparte (1808).

Me gustó mucho el libro de Jorge Baradit sobre la historia secreta de Chile. Por sus anécdotas, su enfoque, por las pruebas que nos da del uso que se hace de los medios de comunicación para mantenernos en la ignorancia. También, por las nuevas certezas que nos entrega acerca de las enormes lagunas que tenemos en el conocimiento de nuestra historia y, porque reitera mi creencia de que los chilenos tenemos la memoria de los peces, solo dura dos minutos. Me sentí muy identificada con la descripción que hace de su familia, que a mi juicio refleja fehacientemente lo que éramos los chilenos en los años 60 pese a los horrores de los que fuimos capaces en los 70. Discrepo sin embargo en algunos de sus relatos, de los cuales se desprenden tesis erróneas. En aras de que seamos capaces de recordar bien toda nuestra historia, me atrevo a discutirle.
El historiador Julio Pinto Vallejo, académico de la Universidad de Santiago, es autor de numerosas investigaciones enfocadas en los conflictos sociales y políticos. Entre sus publicaciones podemos mencionar: Trabajos y rebeldías en la pampa salitrera: el ciclo del salitre y la reconfiguración de las identidades populares (1850-1900), 1998; ¿Chilenos todos?: la construcción social de la nación (1810-1840), 2009 (en coautoría con Verónica Valdivia); Luis Emilio Recabarren: Una biografía histórica, 2013; El orden y el bajo pueblo: Los regímenes de Portales y Rosas frente al mundo popular, 1829-1852, 2014 (en co-autoría con Daniel Palma, Karen Donoso y Roberto Pizarro). Sobre historia conversó con Punto Final.
La Superintendencia de Pensiones de Chile, la Superintendencia de Valores y Seguros (y la Comisión Asesora Presidencial sobre el sistema de Pensiones), no sólo avalan las diferencias que existen en los cálculos del sistema de las Fuerzas Armadas y nosotros, la mayoría de los mortales, sino que además nos deben explicar porqué, cómo y quién hizo (y cuánto costó) el “estudio” equivocado sobre las tasas de mortalidad de los chilenos, hombres y mujeres.

El dinero de un blanco vale lo mismo que el dinero de un negro, el de un traficante de drogas vale lo mismo que el de una viuda que se prostituye para criar a sus hijos. Sólo esa lógica podría probar que el capital es amoral y no se le podría atribuir la promoción de, por ejemplo, el racismo. ¿Por qué, entonces, las sociedades capitalistas más avanzadas han sido, a lo largo de los siglos, brutalmente racistas?

La Coordinadora Nacional de Trabajadores NO+AFPemitió una declaración ante el escándalo provocado por la pensión de la mujer del diputado Andrade, la que es la expresión más evidente que la ciudadanía ya no acepta tanta desigualdad y abuso. “Al compararse con los $118 mil promedio que recibe la mayoría de los chilenos, la indignación aumenta”, señaló..
La política exterior chilena vuelve a su cauce y, de paso, se transparenta con más nitidez su vocación neoliberal ligada a los proyectos de los grandes capitales. La reunión de los países miembros de la Alianza del Pacífico, coalición conformada por Chile, Perú, Colombia y México, que se realizó en Puerto Varas, tuvo como país invitado a la Argentina de Mauricio Macri, que ha expresado su intención de acercarse a esta alianza formada en 2011 por los entonces presidentes Piñera, Alan García, Calderón y el colombiano aún ejercicio José Manuel Santos. Si hay algo que une a todos estos países y gobiernos no es sólo su litoral del Pacífico, sino su impronta en el mercantilismo y la desregulación.