
Como bien es sabido, antes de tragar se debe masticar bien lo que se está llevando a la boca. Por estos días nos han dado de comer el famoso “Panamá Papers” como la “filtración de documentos confidenciales más grande de la historia”, con “11.5 millones de documentos” de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca. En los documentos se revelaría cómo personas con grandes capitales relacionadas con la política, los negocios, el deporte y el espectáculo estarían “ocultando sus riquezas”. Poniendo énfasis en posible lavado de dinero y evasión de impuestos.


La revelación de casi 11,5 millones de documentos secretos de un bufete de abogados en Panamá especializado en la creación de cuentas y empresas offshore levantan cada vez mayores dudas por su turbio origen. Es a todas luces incorrecto comparar lo sucedido a Mossack-Fonseca con el trabajo realizado por Wikileaks que responde a una transparente investigación y no a un hackeo a computadoras. Wikileaks no se basa en fuentes anónimas como sí lo admite en este caso el periódico alemán Süddeutshe Zeitung.
El presidente de Argentina, Mauricio Macri, fue imputado hoy formalmente por la Justicia para determinar si “omitió de manera maliciosa” en sus declaraciones juradas su participación en una sociedad offshore registrada en un paraíso fiscal que fue revelada en la investigación de Los Papeles de Panamá.
La frágil memoria de los actuales dirigentes del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), que no es ni socialista, ni obrero y dudosamente español, por sus políticas a favor del gran capital y en contra del propio pueblo de España, bien merece hacer un recordatorio de los años de gobierno – cuatro gobiernos consecutivos – de Felipe González.
El gobierno de Panamá emprendió este miércoles una ofensiva para defender sus servicios financieros y rechazó el trato
“Según mi análisis, la magnitud y el alcance de las violaciones practicadas por la presidenta de la República (Dilma Rousseff) constituyeron grave desvío de sus deberes, con perjuicios para los intereses de la nación y con la ruptura de la confianza que le fue depositada. Tales actos justifican la apertura del excepcional mecanismo del impeachment”, concluyó este miércoles el diputado brasileño Jovair Arantes, relator de la Comisión Especial de la Cámara de Diputados que analiza el pedido de apertura de juicio político contra la gobernante.
La prensa se convierte en muchas ocasiones -demasiadas- en el centro de ataque de quienes no se sienten identificados, con una u otra publicación.